domingo, 18 de mayo de 2014

Madera & Hueso — 1 — ítalo






Madera & Hueso

ÍTALO y HANZEL escrito por Bake
LI y MALO escrito por Fabianpx
ALDARA escrito por Me Veras Volver
DALIA y HEIR escrito por Zeh Roh
CREGH escrito por Croft

Ilustración de portada por J. M. W. Turner
Idea original creada por Naxo

Revisado y reescrito por Zeh Roh

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Parte I
ESTE

Capitulo I
Veringrad

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Un aliento suave vino acompañado del tacto de unos labios tibios. Los sonidos empezaron a organizarse, a tomar sentido en mi cabeza. Abrí los ojos. Entre mis manos había un vaso prácticamente vacío de Crystalina; escuchaba algunos idiotas tocando una pieza romántica no muy lejos de mí; los labios que habían besado mi cuello ahora se apoyaban en mí boca. Y todo terminó de cobrar sentido.
Torcí el cuello un poco, y me incorporé. Sentí su mano acariciándome el pelo mientras corría mi capucha con su nariz. Mi rostro quedó al descubierto.
—Cariño, ¿por qué traés la cara pintada? —dijo, mientras ponía una rodilla a cada lado de mis muslos. Noté como una sonrisa se me dibujaba en la cara.
—Eh… Estoy partiendo por una misión. Quizá sea la más importante de mi vida.
Ella sonrió. La miré a los ojos; su belleza era desconcertante.
—Y cuándo vuelva, ¿sabes que voy a hacer? —dije, apoyando mi mano en su pierna izquierda.
—¿Qué? —preguntó, mientras se corría el cabello.
—Voy a comprarte todo lo que quieras —le susurré al oído—. Vas a poder ser una reina.
Ella sonrojó y se rió. Me quede mirándola, sintiéndome extraño. Sería que su sonrisa me había cautivado, y eso me hacía sentir mal. Esa era mi triste manera de tapar esa sombra que había nacido en mí hace ya varios años. Nadie sabía de eso, por supuesto. Mis conocidos no tenían la más mínima sospecha de que algo podía perseguirme a mí, un Del Valle. Pero esos ojos, ese cuerpo y la Crystalina con arándanos lograban que olvidara por completo. Sin embargo, la palabra sombra seguía rebotando en mi cabeza.
—¿Seria… tu reina? —susurró ella también.
—Sí. Claro que sí —dije, mientras desprendía su sostén con mi mano derecha.
Solo me sentía complacido cuando creaba algo en ella; sino no valía la pena. Tenía que ver como sonreía, y como se ruborizaba. En ese momento sí podía olvidar mi sombra.
Empezó a desprender mi camisa oscura, y luego apoyo su pecho sobre el mío. Sus besos empezaron a volverse más y más salvajes. Podía sentir su corazón latiendo rápido, pero sin brusquedad. Eran como los latidos de una virgen enamorada. Eso me volvía loco, o por lo menos borraba la sombra completamente, y eso me traía felicidad.
La sombra.
Quizás ella era la indicada para lo que seguía después en una relación; una vez que mi sombra fuera ahogada. Sí, tal vez ella lo era.
Bajo una mano, y desprendió mi pantalón.
Quizás lo era. Era una belleza, pero necesitaba que fuera más que solo una puta. Aunque era mi favorita, y la que mejor hacía desaparecer mi sombra, ¿seguiría siendo lo mismo luego de ese acto?
Ella se acomodó, y solté un leve gemido. Sus latidos se volvieron más rápidos, aunque seguían siendo suaves. Siempre bellos.
Existía la pequeña posibilidad de que sintiera amor por ella. O podía ser la Crystalina.
Habían solicitado mi presencia por carta. Quizá no iba a volver a verla. Pero faltaba tiempo para la fecha. Por el momento, el universo éramos solo ella y yo.

Continuar



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