domingo, 18 de mayo de 2014

R.O.L. Beta — 10: Li


Unos golpes fuertes a mi puerta me despertaron en la mañana, pero aun tenia demasiado sueño como para siquiera abrir los ojos. Seguro era Wendagon el que tocaba para que nos levantaramos. Como no tenia ningun animo de levantarme habiendo dormido tan poco, me tape la cabeza con las sabanas y trate de seguir durmiendo. Pero obviamente no iba a poder descansar mas, no. Era algo demasiado bueno como para que me ocurriera a mi. A punto de quedarme dormido, algo se clavo en mi pierna, y de un salto se me fue todo el sueño que tenia. Era Malo por supuesto, que me habia clavado sus garras para levantarme. Ese gato no iba a dejarme araganear un solo dia de mi vida. Pero claro, lo mismo no se podia aplicar a el. Cualquier intento mio de hacer lo mismo iba a resultar en una perdida de mi sangre. Afortunadamente, yo era el del dinero y por ende el de la comida buena y del licor, asi que tendra que hacer bastantes meritos si quiere volver a comer y beber bien este mes. Ya lo he acostumbrado a la buena vida.
Mire por la ventana para hacerme una idea de la hora. Estime que el sol apenas habia salido hace unos minutos. Excelente. Llego a "las 5 de la mañana" y como a las 7 ya tengo que levantarme.
Me puse mi viejo abrigo y mis botas, y revise que todo estuviera en sus bolsillos. Revolver a la orden, 21 cobres, piedras para hacer fuego, carta destruida, todo bien.
Sali de mi habitacion junto con Malo mientras Wendagon caminaba por el pasillo para encontrarme con dos personas mas en el piso de abajo. Uno era un sujeto alto que llevaba un arco y varias flechas en esa cosa que llevan los arqueros, y cerca de el una chica bastante lastimada. No sabia a que se dedicaba Wendagon, asi que pense que podrian ser clientes de el o gente que busca su ayuda.
Baje para encontrarme de frente con el caballo de anoche. Lo salude y me fui a sentar, mientras esperaba que Wendagon bajara de una vez. Pronto, otro sujeto mas bajo las escaleras, y en ese entonces se me ocurrio que quizas el, junto con el arquero y la chica herida, fueran del grupo que Wendagon habia reunido por algun motivo extraño. Lo que me parecia bastante logico, no hay nada que diga "grupo de ataque" mas que un sujeto alto con arco y flechas.
Por otro lado, la chica estaba herida de hace muy poco, y el sujeto que bajo no parecia muy interesado en, bueno, nada. Y ni hablar de mi, que nisiquiera se que posible relacion podria tener en tierras ajenas. Eso ultimo me quedo rebotando en la mente un rato. Y Wendagon parecia un tipo con bastante dinero y poder. ¿No podria haber contratado un ejercito o algo? Y hablando de dinero, ¿no me debia 3 y medio rorintios por lo del gorila? Todas estas preguntas se apilaron en mi mente como trigo en una pila de trigo mientras esperaba y luchaba por no quedarme dormido en el sillon. Por suerte no paso mas de un minuto hasta que bajo una niña con una espada, bastante brillante y bonita. Me refiero a la espada, claro. La niña era muy niña. Detras de ella, bajando mas lento, venia Wendagon.
Nos reunimos todos en una especie de semicirculo frente al viejo sin necesidad de mas indicaciones, Malo junto a mis pies. A mi derecha, un sujeto de 1.80. A mi izquierda, otro sujeto de 1.80. Y yo en medio, con como 20 cm menos mirandolos hacia arriba. En serio, ¿para que me habian elegido
-No tengo mas informacion sobre el demonio. Mi sueño fue... interrumpido. -bien, ahi se fueron mis expectaciones. Seguro fue culpa mia por llegar en mitad de la noche y por hacer tanto escandalo. Deberia hacerme un favor y comprarme uno de esos relojes de bolsillo.
Wendagon nos presento unos con otros, y todos me miraron raro un momento cuando dijo que me llamaba Ana. ¿Era un nombre poco comun? Yo pensaba que no. Aunque bueno, lo habia escuchado hace tiempo en una ciudad mas al norte. Seguro era por eso.
Wendagon hablo de que debiamos atravesar el oceano y llegar al otro continente, donde se encontraba el demonio que amenazaba de alguna forma y por alguna razon la seguridad del reino. Me pregunto si el Rey sabra sobre esto. El problema es que para llegar a las costas rapido necesitamos pasar por Laertes, lo cual es toda una odisea en si misma considerando que estan en medio de una guerra civil. Estuve ahi hace mas o menos dos meses cuando empezaron los problemas y tuve suerte de salir con todas mis extremidades unidas a mi. Las entradas estaban bloqueadas y una bala de cañon golpeo la muralla a la que me habia trepado para escapar. El resultado: perdi el equilibro y cai desde tres metros de altura sobre un charco de lodo afuera de la ciudad. Y nisiquiera sabia porque estaban peleando. Llegue a Teorani muerto de hambre y esperando una completa invasion de algun reino cercano. Para mi sorpresa, era una cosa solo de Laertes, pero no sabia nada de las causas hasta que Wendagon ahora nos conto. En cualquier caso, ibamos a tener que rodear la ciudad, que podria ser un poco incoveniente de todas formas si la cosa estaba muy mal. Pero no es que tuvieramos todo el tiempo del mundo tampoco.
Terminada la conversacion, me acerque a Wendagon a exigirle el dinero del gorila que me habia prometido en su carta mientras la alzaba en el aire, a punto de partirse sola en pedazos. Wendagon me hizo esperar un momento y volvio con una pequeña bolsa y me la entrego. Adentro habian varias monedas de cobre, bastante nuevas y brillantes.
-Voy a preparar todo para que salgan de inmediato. Ve a cambiarte. Sera un viaje largo.
Me guarde la bolsa en el bolsillo y luego de pedir indicaciones, parti con Malo a buscar mejores ropas. Creo que estas las tenia hace mas de dos años, aunque no estoy muy seguro porque no tengo forma de medir el tiempo. En cualquier caso, tenia a mi disposicion ropa gratis, asi que iba a aprovechar.
El guardarropa de Wendagon era enorme, como el de una tienda de ropa, con varios tamaños y colores. E incluso tenia ropa de mujer, lo cual me hizo elaborar unas cuantas teorias. Pero la mayor decepcion fueron los abrigos. Tenia bastantes, si, pero ninguno tenia tantos bolsillos por adentro como el mio. Y si algo me habian enseñado todos estos años de viaje, es que iba a necesitarlos.
La chica herida entro mirando al suelo mientras yo buscaba ropa. Ehm... ¿se llamaba Dohlia? No... ¿O si? Me habia olvidado de los nombres de todos. Nunca fui bueno para eso. Hasta olvide la ultima vez que tuve que recordar un nombre. Ugh...
-Ehm, ¿hola? -la chica levanto la cabeza
-Hola... "Ana"... -dijo titubeando, como tratando de recordar mi nombre. Ok, sabia que era poco comun, pero no era tan dificil de recordar, sheesh.
-¿Te encuentras bien?. -le pregunte refiriendome a sus heridas.
-Si, estoy bien. Un medico de Wendagon me ayudo un poco anoche. -me dijo, y empezo a ver los vestidos uno por uno.
-Deberias buscar pantalones, o te va a doler si tenemos que cruzar por un campo.
-Aun me duelen las heridas en los pies... Preferiria algo mas suelto.
-Eh, como quieras. -le dije, y tome una polera y pantalones cafe, igual al color de mi abrigo. No iba a andar por ahi pareciendo cualquier cosa.
Me agache para buscar zapatos, y empece a comparar las botas. Habia un par negro de cuero, y pense que quizas servirian contra el agua. Las tome y fui a tomar unos calcetines.
-Oye, ¿te puedo hacer una pregunta? -me dijo Dohlia de la nada.
-Si, ¿que cosa? -dije levantando la cabeza para mirarla.
-¿Por que Ana? Pense que era nombre de mujer.
Agh, por la p--...
-Eeeh porque, ehm... -Si sere idiota, miles de nombres para elegir y tenia que escoger uno de mujer- Creo que Wendagon escucho mal, o no se. Me llamo... eh, Joseph, aja. -le menti, con un nombre que ya habia usado antes y que sabia era de hombre, y Dohlia parecio creerselo. Tome un sombrero bonito que vi y me fui a bañar. Deberia haber pensado esto mejor.
Para mi grata sorpresa, me encontre con que podia calentar el agua para bañarme. Wendagon si sabia vivir bien. Cuando crezca, quiero ser como el.
. . .
Nah.
Con algo de esfuerzo me saque la mugre que nunca antes podia haberme sacado en los rios o en los lagos. Creo que mi piel blanqueo unos cuantos tonos. Cuando sali, la tina estaba llena de agua negra. Wow. Me puse mi ropa nueva y con agua mas limpia me puse a lavar mi abrigo. Se veia igual de viejo y tenia un agujero en uno de los bolsillos, pero al menos estaba mas claro. Guarde todas mis pertenencias y sali con una nueva pinta.
Malo, por otro lado, estaba igual que siempre. Era un gato, se podia limpiar solo.
Al pasar por el salon grande me di cuenta de que los floreros solo tenian los tallos de las flores. En el medio, estaba el caballo aburriendose solo. Lo lleve hasta afuera para dejarlo libre, y me encontre con Wendagon y otros cinco caballos en fila, comiendo. Al lado de ellos, un sujeto que parecia ser el cuidador.
-¿Y esto? -le pregunte mientras me acercaba con Malo, y el caballo se iba a comer pasto.
-Son caballos para su viaje. Les tomara varios dias llegar a pie a la costa. Con ellos, menos de la mitad del tiempo.
-Excelente... Pero nunca he andado en caballo.
-No es dificil, y estan muy bien entrenados. Ya veras como te va.
Uno de los caballos era bastante negro, negro como, bueno, algo negro. Apenas termino de comer, me subi con algo de dificultad a el. Segui las indicaciones de Wendagon, y en poco rato ya lo habia hecho andar.
-Me gusta este. Lo llamare Carbono. -el sirviente giro los ojos, y Wendagon no comento nada. Pronto, los demas fueron llegando, y luego de que llegara la chica de la espada, Aldaah creo, Wendagon nos dio indicaciones de como salir de la ciudad, pues la puerta principal estaba cerrada. Pero uno de los sujetos, Croft creo, dijo que podia hacer un hechizo y dejarnos del otro lado de la muralla. Me parecio interesante que fuera mago o algo. Habia oido hablar de ellos pero nunca habia visto uno en accion. Cuando terminamos, Malo de un salto se subio al caballo mio.
Nos pusimos en marcha hacia la puerta, en contra de las recomendaciones de Wendagon. Aunque preferia el camino corto, me ponia un poco nervioso eso de dejarnos del otro lado con un hechizo. ¿Iba a levantarnos y a pasarnos por arriba? Wow.
Pasamos por la plaza, y yo admire el paisaje. Era extraño poder ver por sobre el resto de las personas y no al reves. Algun dia cuando tenga dinero, me comprare un caballo como este y viajare en el. Me hara todo mas facil. O podria comprarle este mismo a Wendagon, aunque si es de el debe ser bueno, y por ende cueste un monton.
-Ana no es tu verdadero nombre, ¿no? -dijo una voz a mi lado. Gire la cabeza y vi que era Aldaah. De pronto, todos se giraron hacia mi para escuchar. ¿Todos lo sabian? Seguramente si. Ugh, que bueno que habia preparado un nombre.
-No, es nombre de mujer. -dije mientras detenia el caballo.- Me llamo Joseph. -¿ese habia dicho? creo que si- Y este es Malo. -dije mientras señalaba con el pulgar a mi gato que estaba atras mio.
-Soy Dalia. -¿Dalia? ah, excelente. No solo confundi los nombres, si no que los memorize mal. ¿La otra chica era Aldaah?- Un gusto. ¿Eres de la capital?
-No, soy de... uh, muy lejos. -necesitaria un mapa para indicar de donde. No es que tuviera ganas de todas formas.
-Ah, yo soy de Lignus. -Oh, recuerdo Lignus. Estuve alli hace algunos años. Una tormenta destruyo el unico puente para cruzar y tuve que juntar dinero para atravesar el rio en bote, que por cierto se termino hundiendo a medio camino cuando empezo a llover de nuevo. Creo que debi haber planeado mejor ese viaje. El dueño se devolvio en la unica tabla para flotar que tenia y yo insisti en cruzar de alguna forma en medio de la tormenta, con todo el peso que traia. Pero a Malo no lo hacia reir ni un bufon. Anduvo de aun mas mal genio el resto del dia. Aunque considerando que terminamos unos kilometros rio abajo y casi con hipotermia, no lo culpo.- ¿Y ustedes?
-Yo tampoco.
-Eh, es la primera vez que vengo.
-¿No te molesta llevar los pies asi? -y asi fue como todos evadieron la pregunta. Diria que facilmente Dalia es la mas comunicativa del grupo. Finalmente, nos acercamos a la pared de piedra, y Croft empezo a hacer su hechizo.
Se concentro, y de pronto empezo a aparecer una luz de sus dedos.
Un resplandor blanco me envolvio. Cerre los ojos por el brillo, y cuando los abri, vi un arbol.
Y note que estaba en el aire. Apareci sobre el arbol, con Malo a mi lado.
Cai sobre la primera rama que se rompio cuando trate de agarrarme, y me segui golpeando con todas las otras ramas hasta que cai libremente por dos metros y me estrelle contra el suelo, donde finalmente me detuve, y algunas ramas mas cayeron sobre mi. Trate de levantarme, y Malo, maullando, cayo sobre mi estomago junto con otra rama mas y varios piñones, dejandome tendido en el suelo. ¿Que habre hecho para merecer tanto castigo? Afortunadamente, el caballo no habia aparecido sobre mi.
¿Y los demas? Levante la cabeza para mirar alrededor, pero no vi a nadie, ni parecia que estuvieran cerca. No se escuchaba ningun ruido humano. Solo pajaros y el zorro ocacional. Excelente, el hechizo de Croft nos habia perdido. O me habia perdido. Wendagon tenia razon. La proxima vez que diga algo lo voy a escuchar. Malo levanto la cabeza y me miro, y luego se fue corriendo al bosque. Gato suertudo, seguro no se golpeo con casi nada. Me levante quitandome las ramas de encima y fui tras el.
Varios metros mas adelante, lo encontre parado sobre un bicho negro gigante como langosta y con cara de persona, Dalia y Croft parados a unos metros de el. "Oh, no de nuevo..." Le hice una seña a Malo para que se alejara, y exactamente eso hizo.
-¡No! -grito Dalia, y entonces el bicho se desperto. Se levanto por sobre todos nosotros y cuando Dalia se acerco con su espada, la golpeo con una tenaza y la lanzo unos cuantos metros en el aire.
-Oops. -corri hacia el bicho mientras sacaba mi vara y empezaba a golpearle los pies. El bicho se giro a atacarme, y de pronto una flecha atraveso el aire y le dio en las espalda. Era el sujeto del arco. El bicho se volteo y corrio hacia el, mientras Croft trataba de escapar. Por un demonio, ¿no podia hacer algun hechizo de ataque?. Corri tras la langosta mutante, y otra flecha mas se incrusto en una de sus patas, derribandola. Dalia volvio corriendo con su espada, y se la enterro al bicho en la espalda, que procedio a lanzar a Dalia como si nada otra vez. Ella cayo cerca mio y el bicho se nos acerco. Dalia empezo a correr y yo, sin ningun animo de pelear contra una de esas cosas, saque mi revolver y le dispare al bicho dos veces casi a quemarropa en la cara. Esas balas eran demasiado geniales para usar, pero no habia otra forma ni tenia mas tiempo. La langosta gigante cedio, y cayo al suelo sangrando. Con la vara la golpee varias veces mas, y luego con la espada nos aseguramos de que estuviera muerta.
-Hay mas arañas de estas en el bosque. Hay que salir al camino principal de inmediato.
-¿Arañas? ¿Se llaman arañas? -pregunte confundido
-Si. ¿No sabias de ellas?
-Las habia encontrado mas de una vez pero no sabia el nombre. ¿Que demonios son?
-Nadie sabe. Aparecieron de la nada y atacan las ciudades a su paso. Rondan los bosques, y han llegado hasta Unciae. Pero ahora parece que se estan agitando. El demonio del Oeste debe estar influenciandolas.
-Uhm...
-Lo vi cuando el hechizo de Cregh fallo.¿Cregh? Ah, el nombre de Croft. Ugh—. Envió a alguien del Oeste acá. Está en Laertes. Hay que ir a buscarlo.
-Eso es facil y todo pero, no sabemos en que direccion esta el camino. -dijo Croft, mientras miraba entremedio de los arboles.
-Podemos ir hacia el sur. Si no encontramos el camino principal encontraremos eventualmente el Mar de Serena, y de ahi podemos volver a Veringrad y partir de nuevo. Aunque podria tomarnos mucho tiempo, es lo mas seguro.
-¿Si? -pregunto Dalia al resto esperando confirmacion. Los demas asintieron con la cabeza y nos dirigimos hacia el sur, y para nuestra buena suerte, nos encontramos eventualmente con el camino principal, sin ninguna casualidad entremedio. De ahi, continuamos por el camino a pie, hasta finalmente encontrar una posada que recuerdo haber visto en el camino a Veringrad. Habia otra mas adelante que fue en la que estuve. Ya que aun era temprano, era mas mejor llegar a esa.
Continuamos bajo el sol hasta que ya al atardecer, llegamos a una pequeña casa con un letrero afuera y una carreta desarmada. Era la Posada de la Señora Norma.
-¿Esa es...?
-Si. Esa misma.
La puerta de la recepcion estaba cerrada, lo que me dio una muy mala vibra. Toque a la puerta, pero nadie respondio.
-Seguro no hay nadie. -dijo el del arco cuyo nombre aun no sabia.
-No, no es eso. -dije mientras empezaba a llamar el nombre de la dueña- El marido estaba muy enfermo anteayer. Puede que haya pasado algo.
-Deberiamos irnos entonces. No es la idea molestar. -dijo Aldaah.
-La posada mas cercana es la que pasamos, pero llegariamos demasiado tarde, y si es cierto lo que dice Dalia seria peligroso andar de noche en medio... -La puerta se abrio detras de mi. Me gire y en vez de encontrarme con la vieja dueña, me encontre con una mujer joven.
-Hola. -nos dijo sin ninguna buena cara.
-Eh, ¿hola? -dije confundido- ¿Y la dueña?
-En la capital. -me respondio friamente- ¿Vienen a alojarse? -nos dijo casi enojada. Todo lo contrario a la dueña.
-Si.
-Eh, pasen. -nos dijo haciendo una seña, y nos adentramos a la casa. Estaba bastante mal iluminada, pero igual a como cuando me habia ido.
-Uhm, y, ¿quien seria usted?
-Milana. Nieta de la dueña. Son 75 cobres por la noche.
-¿75 cobres? Anteayer eran 55 -le reclame a la tipa, pero no parecio importarle
-Pues ahora esta a 75. Tomalo o dejalo.
-Podriamos decirle a la dueña que tenias cerrado y estas cobrando de mas.
-Je, como si me importara. -rio ella.
Saque mi bolsa con monedas y le pague en monedas de medio y de 1 cobre. No le parecio hacer mucha gracia porque me miro feo, y nisiquiera se dio el trabajo de contarlas, lo que es bueno porque todo daba 50 cobres.
-Las habitacion esta al final a la derecha. -dijo señalando un pasillo.- Atras de la casa esta el pozo y mas alla el baño. Que duerman bien. -creo que era la primera vez que escuchaba a alguien decir eso ultimo de tan mala manera.
Con nuestras cosas, nos instalamos en la habitacion con seis camas. El sol ya se habia ocultado, y pronto encendimos una vela para iluminarnos.
Sali luego con una vela y junto con Malo a buscar un poco de agua en un balde. Porque al parecer la princesa Milana no podia hacerlo ella misma. Deje caer el balde hasta el fondo y luego lo subi con la cuerda. El agua era clara, y se veia el reflejo de la luna en ella.
Oi un ruido entre los arbustos, y de ellos salio un gato blanco. Malo lo miro y le gruño fuertemente, y el gato blanco retrocedio y se volvio a perder en el bosque, para no volver mas.
-Uhm...
Volvi adentro con los demas, y hervimos el agua para beber algo de te, y nos dormimos temprano. Mañana tendríamos que caminar todo el dia.

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