domingo, 18 de mayo de 2014

Madera & Hueso — 10 — Cregh



Se hizo la noche, y llegó la hora de responder la invitación. ¿Quién era este señor de tierras que le regalaba dinero a un cualquiera como yo? El trabajo que me iban a ofrecer podía durar tiempo, así que había juntado todas mis posesiones: unos cuatro rorintios, unas hojas de Valma para los hechizos de curaciones y el anillo de mi padre. No tenía mucho más; lo había perdido todo cuando mi compañía se había desbandado. Aun no conocía bien la ciudad, así que salí temprano, pero terminé perdiéndome. Mi suerte nunca me abandonaba. De pronto era más oscuro de lo que esperaba, y había empezado una pequeña llovizna.
Al final encontré el distrito privado, y llegué a la puerta del tal Wendagon. Un anciano calvo y pequeño me recibió; el señor de tierras.

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