domingo, 18 de mayo de 2014

Madera & Hueso — 18 — Li


Continuamos bajo el sol hasta el atardecer, cuando llegamos a una pequeña casa con una carreta desarmada afuera. Leía “la Posada de la Señora Norma”.
¿Esa es la posada de la que nos hablaste, Joseph? —dijo Dalia. Me había visto obligado a un elegir un nombre que había usado antes, pero esta vez estaba seguro que era de hombre.
Esa misma —asentí.
La puerta de la recepción estaba cerrada, lo que me dio una muy mala vibra. Toqué a la puerta, pero no respondieron.
Seguro que no hay nadie —dijo Ítalo.
No, no es eso —dije—. ¡Norma! ¿Norma? Cuando venía para visitar la capital dormí acá. El marido estaba muy enfermo. Puede que haya pasado algo.
Deberíamos irnos, entonces —dijo Aldara—. No es la idea molestar.
—Va a caer la noche si intentamos volver a la posada anterior, y si es cierto lo que dice Wendagon va a ser peligroso andar de noche en medio...
La puerta se abrió detrás de mí. Me giré y, en vez de encontrarme con la dueña, me encontré con una mujer joven.
Eh, ¿hola? balbuceé—. ¿Y Norma?
En la capital respondió, fríamente—. ¿Vienen a alojarse? —su tono era todo lo contrario a Norma.
Nos hizo pasar y nos adentramos a la casa. Estaba igual a la última vez que la había visitado, pero mal iluminada.
Em, ¿y quién sería usted? —pregunté.
Milana —me dijo—. Nieta de la dueña. Los bosques se pusieron demasiado peligrosos y tuvo que cuidar a su esposo en la capital. Son setenta y cinco cobres por la noche.
Con nuestras cosas, nos instalamos en la habitación con seis camas. El sol ya se había ocultado, y pronto encendimos una vela para iluminarnos.
Salí a buscar algo de tomar junto a Malo. El agua del pozo era clara, y se veía el reflejo de la luna en ella. Oí un ruido entre los arbustos, y de ellos salió un gato blanco. Malo lo miró y le gruñó fuertemente, y el gato blanco retrocedió y se volvió a perder en el bosque, para no volver más.
Los gatos blancos siempre habían sido una señal de mala fortuna para Malo. Esos bosques realmente se habían vuelto peligrosos. Nos dormimos temprano. Mañana tendríamos que caminar todo el día.




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