domingo, 18 de mayo de 2014

R.O.L. Beta — 19: Li



Hablamos con Elderan una vez que estuvimos con el en una sala. O mas bien, el nos hablo a nosotros. Resulta que el sabia un poco mas que nosotros respecto al cuervo, lo unico que terminamos aportando fue un poco de ayuda a su ya grande guardia. El ya habia estado estudiando los movimientos del asesino, y habia deducido que al termino del ciclo lunar el cuervo vendria por el. Considerando que anoche ya era casi luna nueva, el cuervo atacaria esta noche segun su prediccion. Me parecio legitimo, aunque al parecer al resto no tanto. Hasta Malo no parecia convencido.
Aunque Elderan se veia bastante angustiado por todo esto, se recupero completamente al ver de cerca al del arco. Dijo algo de "La corona de la gloria", mientras le sacaba la capucha y veia sus dibujos de cerca. ¿Que significaba eso? ¿Era el del arco relativo del Rey o algo asi? Posiblemente. Despues el nos explico a mi y a Dalia que el dibujo era un simbolo de madurez de su familia, la "del Valle", pero eso no respondia ninguna duda mia, principalmente porque no sabia si el Rey se apellidaba asi tambien.
Por otro lado, dijo que su familia tenia un origen divino, y creo que por aca el Rey es supuestamente el representante de los dioses en la tierra. Supongo que el del arco es parte de la nobleza o algo, quizas hasta el principe. ¿Pero no nos habria dicho algo tan importante el o Wendagon cuando nos conocimos? Quizas eso es conocimiento popular y yo soy el unico que no entiende. Hasta Dalia parecia conocer a los del Valle, que parece no saber muchas cosas sobre el mundo fuera de Lignus. ¿O tal vez eso es solo impresion mia? Quiza si lo sea, porque al parecer ninguno de nosotros parece tratar al del arco como nobleza. Quizas todos lo saben. Quizas son todos gente ultra-importante y yo soy el unico vagabundo entremedio. ¡Por todos los santos no se nada! Es en estos momentos que vuelvo a cuestionarme porque estoy aca y porque Wendagon me envio junto con personas tan importantes.
O quizas era la idea que no supiera nada. Si, eso debe ser. Debo tranquilizarme y actuar con naturalidad, como lo he hecho hasta ahora. Nada de tributos ni cosas fuera de lo normal hacia nadie. Si. ¿Pero si hay un peligro tengo que sacrificarme y morir yo primero? Santas putas celestiales...
Malo me mordio el pie, sacandome de mis dudas existenciales. Si, seguro me estaba preocupando mucho. Dalia y el del arco ya se habian ido y ni me habia dado cuenta.
Tuvimos la tarde libre, y eventualmente llego la noche. No se veia el cielo porque estaba nublado, pero ya sabia que era luna nueva. Si Elderan estaba en lo correcto, el cuervo podria aparecer esta noche, quizas en la mañana, o hasta al mediodia. Independiente de eso, me prepare para levantarme armado de inmediato si la situacion lo requeria. Habia que capturar a ese cuervo.
¿No, Malo?
Malo me miro y me ignoro completamente, y se acurruco cerca de mis pies. La noche fue un poco fria, pero no habia aire de que fuera a llover al menos.
Me desperte en mitad de la noche, por alguna razon, y al mirar alrededor, note que Malo no estaba. Encendi una vela para ver mejor, y mire incluso bajo la cama. Malo no estaba en la habitacion.
Um…
En cualquier otro momento, no me hubiera molestado siquiera. Ese gato tiene la costumbre de irse a donde se le antoja y volver todo el tiempo, por lo general con un pajaro o un raton muerto en la boca para ponerlo frente a mi como ofrenda. Como si no supiera yo como encontrar mi propia comida. Pero esta noche era distinta. Me puse mi abrigo, cargue mi revolver y sali a buscarlo.
Camine por los pasillos de la enorme mansion de Elderan llamando a Malo. Todas las habitaciones estaban bien iluminadas, pero no por velas. Eran lamparas unidas a la pared con algo que producia una llama, pero daba mas luz que una simple vela. No tenia mecha ni cera. Este Elderan si sabe vivir.
Camine por un pasillo largo, con ventanas que daban hacia afuera. Los varios guardias de Elderan estaban corriendo. Corri de vuelta sin perderlos de vista, hasta que escuche unos ruidos y vi a varios de los guardias en un circulo afuera.
Oh, por favor…
Con el revolver en mano y la daga en la otra me dirigi de vuelta a la habitacion de Elderan. Debia estar bien resguardada, pero seguro ninguno de los guardias tenia un cañon de mano propio. Si Malo se habia levantado buscando al cuervo, el tambien deberia estar alli para ayudarme. Posiblemente ya lo haya encontrado.
La casa se empezo a alborotar mas mientras corria. Todos los guardias adentro estaban corriendo hacia afuera. Me encontre con Cregh en el camino, y el me pregunto por mi gato, lo que me parecio un poco extraño. Nos encontramos con Aldara, y despues, con el cuervo en cuestion, alejandose de nosotros. Apenas lo vi un segundo, pero distingui que era una especie de hombre gigante. Corrimos yo y Cregh tras el cuervo, mientras Aldara se devolvia, pero Cregh se detuvo. Me advirtio que la casa se iba a quemar pronto y que su magia no funcionaria en este ambiente, y se devolvio a buscar a los demas.
Me quede solo. Debia sacrificarme yo primero. Putas celestiales, ayúdenme.
Corrí, siguiendo al cuervo, hasta que me lo encontre de frente en el pasillo antes de la oficina de Elderan.
—¡Detente ahí mismo, cuervo gigante! -le grite apenas lo vi. Era como un hombre gigante pero con pico, plumas negras, y con un bolso. Y lo primero que hizo fue darme un fuerte puñetazo en la cabeza.
Cai al suelo con fuerza, pero me levante furioso antes de que siguiera avanzando.
¿Que demonios? –Dijo al verme en pie de nuevo. Y lo primero que hice fue dispararle a quemarropa directamente en la cara. Seguro eso no se lo esperaba.
El cuervo retrocedio un poco por el dolor de la herida, y saque mi daga para aprovechar el momento, pero me atrapo el brazo antes de que pudiera tocarlo.
Me azoto contra la muralla y me enterro la daga entre las costillas, y me dejo a morir, mientras seguia caminando hacia la oficina de Elderan. El dolor era demasiado para levantarme y seguirlo, y no pude hacer mas que quedarme a ver como se iba. ¿Donde demonios estaba Malo?
Para mi buena suerte, Cregh junto a Aldara y Dalia aparecieron en mi ayuda. Cregh hizo... algo... con su magia y unas hojas de palma, y de pronto ya estaba mejor. Esta magia suya era realmente algo increible. Y luego de eso fuimos tras el cuervo una vez mas.
No tengo mucho mas que contar luego de eso. Principalmente porque quede inconsiente unos momentos luego de lo que me dijeron fue una explosion practicamente al lado mio. No recuerdo en realidad nada mas que el fuerte dolor. Cuando desperte, el del arco estaba con nosotros, el cuervo se desvanecio frente a nosotros y la casa estaba en llamas. Logramos escapar con ayuda de Cregh, y una vez afuera, la mansion colapso completamene. Elderan ya habia muerto antes de que el cuervo apareciera. Al parecer, se quedo solo para hablarnos.
La fuerza policial de Laertes ya prácticamente no existía, y no había nadie para gobernar. Quizá si la gente se organizaba pudieran levantar la ciudad de nuevo, pero ese ya no era asunto nuestro.
Malo llego caminando antes de que nos fueramos. Movia la cola y me miraba completamente despreocupado.
¿En donde diantres estabas? El cuervo nos ataco y casi nos mata.
Malo empezo a tocer, y escupio frente a mi un pedazo de pluma negra. Lo mire un momento y luego empece a reir. Ese cuervo parecia un hombre grande, pero era casi un ave de todas formas. Malo no parecia estar herido, asi que supongo que por lo menos lo habra molestado un poco.
Ven, ya es hora de irnos.
Cargue mi revolver con las 6 balas que me quedaban y continuamos nuestro viaje hacia el oeste, Malo cerca mio.
Asi llegamos al Camino Real, la parte continental de la Ruta del Acero, y uno de los caminos mas importantes del reino. Va desde el puerto principal de Havenstad hasta Cordinal evitando las cavernas, y es gracias a este que el reino basicamente existe. Transitamos por el hasta la noche, donde acampamos cerca de un rio.
La noche fue fria una vez mas, solo que esta vez no teniamos comodas camas. Dormimos en el suelo alrededor de un fuego que se apago solo al poco tiempo de todas formas. Me sentia como en casa.
Me levante por la mañana y encendi el fuego. Saque algunos de los panes que traimos y los calente para comermelos, pero el olor y el calor desperto al resto. Juntamos lo que teniamos y tomamos un buen desayuno al lado del fuego y del rio.
¿Soñaste algo Dalia?
Solo con mi hogar.
Las montañas aun estaban a un dia de camino, y el pueblo mas cercano, Valle Hondo, estaba un tanto mas lejos. Aun asi, pasar alla era nuestra mejor opcion ahora, o nos ibamos a quedar sin nada que comer antes de llegar a algun otro lado. Es en estos momentos que extraño aun mas a Carbono y los caballos de Wendagon.

◘◘◘◘◘

Llegamos en mitad de la noche a Valle Hondo; completamente empapados y agotados. Desde la tarde habia empezado a llover despacio, y luego de esperar bajo los arboles una hora, decidimos que seria mejor seguir igual. Yo meti el pie a un charco que resulto ser bastante mas hondo de lo esperado, y el viento helado no ayudo no en nada. Llegamos ya sin mas comida en mitad de la noche a un bar, que ya era casi el unico lugar iluminado.
Habia humo de tabaco en el lugar y unas cuantas personas durmiendo sobre las mesas. Nos acercamos a la barra, y el cantinero nos miro antes de acercarse.
—Preferiria buscar alojamiento. -dijo Cregh, mientras inspeccionaba el bar.
No nos vamos a quedar mas de 10 minutos Cregh, tranquilo. Yo quiero un vaso de ron y uno de leche. -le dije al cantinero, que vio que andaba con un gato.
El del arco inspecciono el bar y pidio "una cerveza cualquiera".
¿Dalia? ¿Aldara? -les pregunte. Dalia no parecia muy decidida.
Um... supongo que una cerveza, también.
Lo mismo.
—Quiero un cafe. -le dijo Cregh al cantinero, al parecer sin ganas de beber o de perder el tiempo aca.
—No queda cafe.
—Bueno, entonces una leche. -dijo, y el cantinero se puso a buscar entre las botellas, hasta encontrar la leche.
—Espero que esta cosa no me haga mal. -agrego.
El cantinero sirvio las tres cervezas, las dos leches, y el ron frente a nosotros. Malo se subio de un salto a la barra y empezo a beber el ron mientras yo me tomaba la leche. Los demas se miraron entre ellos desconcertados y siguieron bebiendo. Pagamos cada uno lo nuestro, Dalia pregunto por alojamiento, y agarre a Malo y salimos antes de que ese gato se pusiera a armar una escena. El empezo a agitarse y a moverse hasta que a la salida lo deje bajarse, y me miro molesto durante un momento.
Tres cuadras mas abajo y una hacia la izquierda hay un alojamiento, segun el cantinero. -dijo Dalia, guiando el camino.
Hey, Jos… "Lang." ¿Es seguro que tu gato beba alcohol? -me tomo un momento recordar que ahora tenia un nuevo nombre. Uno mas cercano al mio del que desearia. Esto me pasa por dejar que se me ablande el corazon.
Con Malo es mas seguro que no darle. No te preocupes, siempre lo hace y nunca le ha pasado nada. –le dije para calmarla, y Malo empezo a caminar tambaleandose de un lado a otro, aparentando estar borracho como nunca lo habia estado. Y Aldara le creyo y se acerco a él—. No lo tomes o te va a arañar… –Adverti, pero Aldara lo tomo de todas formas en sus brazos. Este se acurruco con ella.
Me recuerda mucho a un gato que yo tuve... -Gato maldito, ahora te haces el tierno y agradable con las mujeres. Me las vas a pagar algun dia.
Aldara llevo a Malo en brazos hasta el alojamiento, donde un buen hombre nos recibio a estas horas y nos dio cnico cuartos. Terminamos de secarnos junto a una chimenea que habia en la entrada y luego nos fuimos a dormir. Aldara dejo a Malo en el suelo y se fue a su habitacion. Malo camino bien luego de que se fuera. Definitivamente nunca habia visto a un gato tan manipulador e inteligente.
Nos abastecimos de suficiente comida en la mañana para llegar hasta Craster. Cregh iba a movernos parte del trayecto, pero su magia no era suficiente para llegar de un salto hasta alla, asi que parte del camino lo tendriamos que hacer a pie.
Desayunamos y caminamos hasta llegar a las afueras del pueblo, donde Cregh haria el hechizo. Estabamos lejos de Laertes y no habia ninguna interferencia en el ambiente que pudiera hacer que algo saliera mal. Nos detuvimos a un lado del camino, y al igual que como hizo en Veringrad, un brillo salio de sus dedos, y todo alrededor se desvanecio.
Pero al abrir los ojos, no estaba en un camino ni 3 metros sobre el suelo. Estaba acostado sobre algo duro, y tenia una manta encima. Senti un golpe y hubo un pequeño estruendo, y entonces reconoci el sonido del trote de un caballo. Por pura coincidencia, yo habia aparecido en una carreta en movimiento.

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